Celulitis y Grasas

¿Qué es la celulitis?


El tejido Adiposo – Celulitis Blanca


El tejido adiposo es un tipo especial de tejido conectivo formado por células llamadas adipocitos, que se organizan para formar lóbulos.

Estas células son capaces de acumular triglicéridos y liberar ácidos grasos y glicerol.

La formación de tejido adiposo se produce a partir de un precursor celular de la derivación mesenquimal, el lipoblasto.

Esta célula sufre cambios morfológicos específicos que conducen a la formación del adipocito final.

La mayor parte del tejido lipídico que encontramos en nuestro organismo está representado por el tejido adiposo blanco, también llamado unilateralocular, mientras que el marrón o multilocular es típico de la especie hibernante y está poco representado en el hombre, ya que no es importante para la economía del organismo.

La característica de esta célula viene dada por las gotas de lípidos, que lenta y progresivamente van aumentando de volumen entre sí, hasta formar una sola gota de lípidos (tejido adiposo blanco) o varias gotas de lípidos (tejido adiposo marrón), que ocupan todo el citoplasma de la célula.

En mamíferos encontramos dos tipos de tejido adiposo: tejido adiposo blanco (unilateralocular) y tejido adiposo marrón (multilocular).

Estos dos tipos de tejido se diferencian por el color, los caracteres citológicos, la distribución y la actividad funcional.

Tejido adiposo blanco

El tejido adiposo blanco tiene cuatro funciones principales:

  • Representa para el organismo una reserva de material energético
  • Tiene una función de soporte y protección mecánica
  • Evita la dispersión de calor jugando un papel de recubrimiento aislante
  • Determina la forma de algunas partes del organismo

La grasa está localizada en un 50% en el panículo subcutáneo, donde realiza las funciones aislante y mecánica, en un 45% en la cavidad abdominal, donde forma el tejido adiposo interno, y finalmente en un 5% en el tejido muscular, donde ayuda al trabajo muscular.

Los depósitos más importantes se encuentran en el tejido conectivo subcutáneo (panículo adiposo), en la logia renal, en el mediastino, en el callo, en el mesenterio, en las regiones retroperitoneales, en las axilas y en las inguinales.

Los depósitos de grasa superficial en el tejido subcutáneo varían en cantidad dependiendo de la región del cuerpo, la edad y el sexo.

En el panículo adiposo se encuentran dos capas de tejido lípido: superficial y profundo.

La capa superficial está atravesada por haces fibrosos dispuestos perpendicularmente a la superficie de la piel, llamados retináculos, que circunscriben lóbulos adiposos redondos o poliédricos.

A medida que te acercas a la capa profunda, la retinácula se desplaza gradualmente más y más oblicuamente hasta que se vuelve horizontal en la capa profunda.

Las dos capas están separadas por una densa lámina conectiva llamada banda superficial.

Debajo de la capa superficial hay un tejido conectivo laxo que permite a la piel cierta movilidad dependiendo de la ubicación.

Bajo un microscopio óptico, el adipocito aparece muy grande, con un diámetro de más de 100 µm y una forma esférica.

La forma puede llegar a ser ovalada o poliédrica debido a la presión ejercida por las células circundantes.

Casi todo el volumen celular está ocupado por una sola gota de lípidos; el núcleo está situado en la periferia y el escaso citoplasma se reduce a un delgado anillo periférico.

Por esta razón este tejido adiposo ha sido llamado unilateral, a diferencia del marrón, llamado multilocular porque las células dentro de ellas contienen muchas gotas de lípidos.

El adipocito está en estrecha relación con la red vascular; recibe de la sangre los lípidos exógenos, los ácidos grasos procedentes de la demolición de los triglicéridos alimentarios, y los lípidos endógenos, sintetizados en el hígado y transportados por la sangre en forma de lipoproteínas plasmáticas.

A continuación, la célula adiposa introduce los ácidos grasos y, a través de procesos de esterificación con glicerol, reconstruye los triglicéridos que se acumulan en la gota de lípidos.

También es capaz de sintetizar triglicéridos a partir de glucosa y, en situaciones particulares de falta de moléculas energéticas, también a partir de aminoácidos.

Los adipocitos pueden aumentar en número (hiperplasia) o volumen (hipertrofia).

La hiperplasia del tejido adiposo ocurre en ciertos períodos de la vida (último semestre de gestación, primer año de vida y comienzo de la pubertad) o en situaciones particulares, como la obesidad severa (índice de masa corporal o IMC > 35).

En todos los demás casos, la hipertrofia continúa ocurriendo.

Es importante recordar que la hiperplasia, a diferencia de la hipertrofia, es un proceso irreversible, por lo que incluso en el caso de adelgazamiento exasperado las células no se reducen en número, sino sólo en volumen.

Durante el ayuno prolongado, los lípidos acumulados en el adipocito son movilizados hacia los diferentes tejidos del cuerpo, para ser utilizados como sustrato energético; la gota central de lípidos desaparece y las células se vuelven estrelladas o fusiformes.

En cuanto se restablece la energía, los lípidos vuelven a acumularse rápidamente en las células.

Es importante recordar, sin embargo, que este mecanismo no ocurre en todas las áreas del cuerpo donde se deposita la grasa.

El tejido adiposo de la órbita, por ejemplo, el de las articulaciones principales y el de las plantas del pie y la palma de la mano se agotan muy lentamente incluso durante el ayuno prolongado.

Estos depósitos de grasa parecen tener esencialmente una función mecánica de apoyo más que una función metabólica.

Tejido adiposo marrón


El tejido graso marrón toma su nombre de su color, debido a los numerosos vasos sanguíneos y células ricas en mitocondrias presentes en él.

También se le llama tejido adiposo multivacular, porque, a diferencia del tejido adiposo unilateral, está formado por células multiloculares, que no tienen una sola gota de lípidos sino muchas gotas pequeñas dispersas por todo el citoplasma.

Estas células se mezclan con un gran número de mitocondrias, en cuya membrana interna se encuentra una proteína especial llamada termogenina, que permite la transformación de la energía resultante de la oxidación de los ácidos grasos en calor, que se libera a la sangre que circula en la rica red vascular presente en el tejido.

Este tipo de tejido se encuentra principalmente en roedores y animales en hibernación; en humanos se desarrolla discretamente sólo durante el desarrollo fetal y los primeros meses de vida, durante los cuales proporciona termorregulación.

En el adulto permanece esencialmente en las regiones interescapular, posterior-trasera del cuello, axilar y peri-renal.

La cellulite


La celulitis es una degeneración inflamatoria del tejido graso subcutáneo, caracterizada por una alteración de las estructuras del tejido conectivo de soporte.

Clínicamente, se manifiesta con un aspecto esponjoso y perforado de la superficie de la piel llamado “piel de naranja” y con hinchazones más o menos evidentes que le dan a la piel un aspecto llamado “colchón”.

Existen diferentes tipos de celulitis: adiposidad distrital o localizada y paniculopatía fibroso-esclerótica demacrada (P.E.F.S.).

Estas dos manifestaciones son diferentes en clínica, etiopatogénesis y evolución.

Se habla de Adiposidad Distrital o Local cuando el tejido adiposo aumenta de volumen debido a la hiperplasia de adipocitos (o células grasas), preservando la lobulación típica y la vascularización normal.

Cuando el panículo adiposo sufre procesos involutivos con la desaparición de la lobulación típica y con la alteración de la vascularización normal, se habla de P.E.F.S.

En algunos casos el exceso de Adiposidad Distrital o Localizada puede ser predominante, y en otros la Paniculopatía Fibrosclerótica del Edemato (P.E.F.S.).

En la práctica clínica, la presencia de formas mixtas de las dos manifestaciones es muy frecuente, y se asocian de forma diferente.

Ambas formas de celulitis se caracterizan por una estasis venoso-linfática en el tejido conectivo subcutáneo, asociada a aspectos microangiopáticos.

En el origen de la celulitis hay una serie de causas, como la predisposición familiar, los factores constitucionales, los factores hormonales (una acción significativa se realiza por la hormona estradiol), los factores vasculares, etc.

Estos se ven agravados por una vida sedentaria, el estrés, las enfermedades del hígado y los trastornos intestinales, así como la mala nutrición.

Es posible distinguir cuatro fases principales de degeneración progresiva:

Fase 1

Se caracteriza por edema y estasis venosa y linfática inicial, con drenaje insuficiente de líquidos intersticiales.

Como resultado, el tejido conectivo es rico en líquidos, los adipocitos aumentan de volumen y comienza la disociación de las fibras conectivas elásticas.

La piel se vuelve más suave y menos elástica.

Fase 2

Se acentúan los fenómenos descritos anteriormente. Las fibras reticulares, presentes alrededor de los adipocitos, aumentan en número y grosor, agravando la situación de la microcirculación.

La piel está pálida y fría. Si la retención de agua continúa, la epidermis se adelgaza, pierde elasticidad, se vuelve frágil y a la palpación se pueden percibir micronódulos.

Fase 3

Los micronódulos se hacen cada vez más evidentes y comienzan a dificultar los intercambios metabólicos a nivel vascular, provocando esclerosis y endurecimiento del tejido conectivo de la dermis.

La piel es de “piel de naranja”, a veces con dolor a la palpación.

Paso 4

Los micronódulos aumentan en número y tamaño, formando macronódulos, móviles y sensibles a la presión.

El tejido conectivo se engrosa, incluyendo escoria, nutrientes estancados, agua y grasa.

A nivel de la dermis, podemos detectar protuberancias especialmente cuando los colgajos de la piel se movilizan manualmente o los músculos se contraen.

A veces estas imperfecciones se estabilizan, dando a la piel la llamada apariencia de “colchón” o “acolchado”.

Antes de iniciar un tratamiento específico, es necesario determinar qué tipo de celulitis es, definir las localizaciones e identificar los factores que han causado la aparición o agravamiento de la enfermedad.

Inicialmente, es necesario preferir aquellos tratamientos que se oponen a la evolución de la patología y, en todo caso, también intentar corregir las causas que la determinaron.

En caso de Adiposidad Distrital la terapia estará dirigida a reducir el tejido adiposo con métodos lipolíticos (reducción volumétrica de adipocitos) como Emulsiolipólisis ultrasónica, Electrolipólisis o con métodos lipoclásticos (ruptura de adipocitos) como Oxigenoterapia, Hidrolipoclasia Ultrasónica (ILCUS) o el uso de lipostabilidad.

Con frecuencia, los métodos lipolíticos y lipoclásticos pueden estar asociados. La adiposidad distrital o localizada puede tratarse principalmente mediante liposucción quirúrgica o técnicas de lipoescultura.

En presencia de la Paniculopatía Fibroso-Esclerótica Dematada (E.E.F.S.), los tratamientos estarán dirigidos principalmente a reducir la fibrosis.

Mesoterapia Fibrinolítica, Medicamentos Fibrinolíticos, P.R.A.L.D. (Reordenamiento Postural y Drenaje Linfático) y Carboxiterapia dan resultados notables.

Un apoyo a las terapias médicas puede ser el Drenaje Linfático Manual (sec. Vodder o Ledùc) especialmente si se asocia con el uso de extracto de meliloto (rico en cumarina), que tiene una importante acción sobre la microcirculación.

Fosfatidilcolina (lipostabil®)

FosfatidilcolinaLipostabil es un fármaco compuesto de fosfatidilcolina, un ingrediente activo capaz de disolver la grasa con la que entra en contacto.

El mecanismo de acción es reducir los niveles sistémicos de colesterol y triglicéridos, así como aumentar la sensibilidad de los receptores de membrana a la insulina que aumenta la lipólisis.

Lipostabil se inyecta con agujas muy finas, no sólo en las zonas de acumulación adiposa, sino también en otras zonas afectadas por la retención de agua o la laxitud de la piel.

De esta forma se consigue reducir el volumen del tejido adiposo, mejorar la microcirculación vascular y aumentar la elasticidad y el tono de la piel.

Lipostabil es particularmente adecuado para aquellos que desean eliminar depósitos localizados de grasa que no pueden reducirse con dieta o ejercicio y que no desean someterse a liposucción o cirugía de lipoescultura.

Inmediatamente después del tratamiento, el paciente puede reanudar cualquier actividad.

Se puede presentar hinchazón, enrojecimiento, sensibilidad a la presión y picazón en las áreas de inyección.

El resultado es permanente, pero ocurre después de cierto tiempo.

La combinación del tratamiento con Lipostabil y el uso de cremas a base de principios activos drenantes y lipolíticos, así como la terapia de drenaje linfático, permiten acelerar y estabilizar los resultados.

Sin embargo, aún hoy en día, este tratamiento no está autorizado por el sistema nacional de salud italiano, por lo que el médico sólo puede realizarlo después de explicaciones detalladas al paciente y después de la firma de un consentimiento informado específico.

Mesoterapia


La mesoterapia nació en Francia en los años 50 con el Dr. Pistor y consiste en la inyección intradérmica, utilizando agujas muy finas, de dosis muy pequeñas de un cóctel de fármacos.

Los medicamentos pueden pertenecer a la farmacopea tradicional o ser homeopáticos.

La elección de los fármacos a incluir en el cóctel la realiza el cirujano plástico en función de la patología a tratar, ya que la mesoterapia es un método utilizado en diversos campos de la medicina estética.

Existen fármacos con propiedades analgésicas y antiinflamatorias o con propiedades antiedemigenas y capilares-protectoras que se utilizan en medicina estética para mejorar las imperfecciones cutáneas, como la celulitis, o para revitalizar el aspecto de la piel.

Para ser eficaz, la mesoterapia debe realizarse en varias sesiones, generalmente el ciclo incluye de 8 a 10 sesiones semanales y posiblemente un “recall” cada mes para estabilizar los resultados obtenidos.

Dado que se utiliza más de un medicamento, es aconsejable comprobar que el paciente no es alérgico a ninguno de ellos.

La mesoterapia es un tratamiento rápido, prácticamente indoloro, que se realiza de forma ambulatoria y sin ningún tipo de anestesia.

Debido a que se realizan múltiples inyecciones en el área a tratar para distribuir bien los medicamentos, es posible que, a pesar del uso de agujas muy delgadas, se produzcan pequeños moretones en el sitio de la inyección.

Estos se resuelven espontáneamente en pocos días, pero su desaparición puede acelerarse mediante el uso tópico de cremas adecuadas.

En el tratamiento de la celulitis, la asociación de la mesoterapia a una terapia por vía oral de drenaje de fármacos y fortalecimiento de la pared de los capilares es muy efectiva.

Ambas terapias deben repetirse una vez al año, ya que la celulitis es una enfermedad crónica que no puede resolverse con ningún tipo de terapia única.

Celulitis – Preguntas Frecuentes


P. ¿Qué es la celulitis?

R. El término “celulitis” se utiliza comúnmente para referirse a una afección caracterizada por una “piel de naranja” que a veces tiene formaciones nodulares subcutáneas que duelen al tacto.

Por lo tanto, la celulitis no es una acumulación localizada de grasa (denominada “amortiguador”), sino una degeneración del tejido cutáneo a menudo asociada a problemas de retención de agua.

P. ¿La liposucción puede eliminar la celulitis?

R. El término “celulitis” se utiliza comúnmente para referirse a la piel que parece “piel de naranja” y a veces se hincha debido a problemas de retención de agua o nódulos subcutáneos doloridos al tacto.

La celulitis es, por tanto, algo diferente de las llamadas “almohadillas”, es decir, de la acumulación de grasa localizada en algunas zonas específicas del cuerpo (abdomen, caderas, glúteos, muslos, rodillas, etc.).

La liposucción y la lipoescultura permiten esculpir y remodelar el cuerpo mediante la eliminación de depósitos de grasa no deseados (cojines), pero no se utilizan para eliminar o mejorar la celulitis.

En cambio, existen tratamientos médicos como la mesoterapia, la electrolipólisis, la ionoforesis, etc., que pueden mejorar el aspecto de la celulitis (¡sin hacerla desaparecer por completo!) si se realizan de forma continua y se asocian a una dieta equilibrada.

Por último, existen tratamientos mecánicos, como el drenaje linfático manual y la nueva LPG-Endermologie, que pueden ser muy útiles para mejorar la celulitis y acelerar el proceso de curación después de una operación de liposucción.

P. Soy un chico de 35 años y aunque voy regularmente al gimnasio no puedo eliminar completamente los llamados michelines. ¿Qué me recomiendas?

R. La acumulación de grasa presente en áreas específicas del cuerpo como la región lumbar y en la cintura (los llamados michelines), puede ser efectivamente eliminada mediante liposucción o lipoescultura.

Aunque la cirugía de remodelación corporal no es un sustituto de la dieta y el ejercicio, la liposucción y la lipoescultura pueden eliminar la adiposidad localizada que no se puede eliminar de otras maneras.

P. ¿Se pueden eliminar las “almohadillas” de grasa con mesoterapia?

R. No. La acumulación de grasa (almohadillas) localizadas en áreas específicas del cuerpo (abdomen, caderas, nalgas, muslos, rodillas, etc.) puede ser eliminada sólo mediante liposucción o lipoescultura.

La mesoterapia, en cambio, puede tener algún efecto sobre la celulitis (sin hacerla desaparecer por completo), pero es necesario continuar la terapia de forma continuada, asociándola a una dieta equilibrada si es posible, y no es una solución definitiva.

P. He oído hablar de un nuevo medicamento que le permitiría disolver el exceso de grasa permanentemente sin tener que recurrir a un bisturí, ¿no es así?

R. No. Actualmente no existe evidencia científica para demostrar la eficacia de este tipo de medicamento.

P. Tengo 38 años y mi problema siempre ha sido la acumulación de grasa en mis caderas y la falta de pecho.

Me gustaría saber si hay alguna intervención que permita aspirar el exceso de grasa y reutilizarlo para dar más volumen al seno.

R. La acumulación de grasa en la región trocantérica (caderas, muslos y glúteos) puede ser efectivamente eliminada mediante liposucción o lipoescultura.

La técnica del lipofilling, consistente en tomar con una aguja fina o cánula pequeñas cantidades de grasa que luego se inyectan en la zona en cuestión, puede ser útil para rellenar los labios o pequeñas arrugas, pero no permite obtener un aumento de mama, ya que la mama está compuesta en parte por grasa y en parte por la glándula mamaria y para sustituir la falta de volumen de la glándula que se necesita para insertar una prótesis.

Las dos operaciones, liposucción y mamoplastia aditiva, pueden realizarse al mismo tiempo.

P. Tengo 45 años y después de numerosos intentos de adelgazar la piel de mis brazos y muslos se ha relajado y parece vaciada y caída.

Ahora tengo el peso adecuado, pero el problema en mis brazos y muslos es el mismo. ¿Existe algún tratamiento que pueda resolver mi problema?

R. Sí. La intervención más adecuada para eliminar el exceso de piel en brazos y muslos es el lifting de las extremidades superiores e inferiores.

Al igual que con el lifting cérvico-facial, la operación consiste en retirar el exceso de piel y retirar los tejidos.

Las cicatrices se aplican en la parte interna de los brazos y muslos y no son muy visibles.