Cirugía Reconstructiva

¿QUÉ ES LA CIRUGÍA RECONSTRUCTIVA DE LA NARIZ?

La cirugía reconstructiva de la nariz incluye todas las cirugías plásticas -como la rinoplastia propiamente dicha- destinadas a corregir malformaciones congénitas y los resultados de traumas o tumores de la pirámide nasal.

MALFORMACIONES CONGÉNITAS

La cirugía reconstructiva de la nariz permite mejorar y/o eliminar malformaciones congénitas que afectan la pirámide nasal.

Sin embargo, estos tipos de malformaciones se asocian a menudo con alteraciones congénitas del paladar, la cavidad bucal, los huesos frontales, maxilares y mandibulares, y requieren, además de la cirugía plástica reconstructiva, también la cirugía maxilofacial.

Las malformaciones más frecuentes que afectan a la pirámide nasal son: labiosquisis, palatosquisis y labiopalatosquisis, síndrome de Crouzon, síndrome de Pfeiffer, síndrome de Apert, síndrome de Treacher Collins y síndrome de Romberg.

TRAUMAS

Los traumatismos se pueden dividir en: heridas, pérdida de sustancia de la pirámide nasal, fractura de los huesos nasales, fractura del tabique nasal, fracturas combinadas y/o múltiples que afectan no sólo a la nariz y al tabique sino también a los huesos frontales, mandíbulas y senos paranasales.

Los traumas del esqueleto nasal pueden ser laterales (resultantes de fuerzas que actúan lateralmente) o frontales (debido a fuerzas que actúan anterior y posteriormente).

HERIDAS Y PÉRDIDAS DE SUSTANCIA DE LA PIRÁMIDE NASAL.

Las heridas que afectan los tejidos blandos de la nariz deben ser suturadas inmediatamente por un especialista en cirugía plástica de nariz para lograr el mejor resultado estético posible.

En caso de pérdida de sustancia, se deben realizar una o más intervenciones quirúrgicas reconstructivas con diferentes técnicas, que van desde el simple injerto de tejido hasta el uso de colgajos simples o compuestos.

FRACTURA DE HUESOS NASALES

La pirámide nasal está formada por un andamio, parte ósea y parte cartílago.

La parte ósea consiste en los dos huesos de la nariz que se unen hacia arriba con el proceso nasal del hueso frontal, y lateralmente con la porción ascendente de los huesos maxilares.

Un traumatismo mayor del esqueleto nasal puede resultar en una fractura de los huesos nasales. Las fracturas pueden afectar sólo uno o ambos huesos nasales y pueden ser con o sin desplazamiento.

Los síntomas son hemorragia (epistaxis), dolor espontáneo o palpado, deformación de la pirámide nasal e hinchazón.

Un examen radiológico simple (rx para huesos nasales) es capaz de detectar la presencia de fracturas. La fractura debe reducirse en un plazo de 8 a 10 días después del traumatismo.

La reducción de fracturas puede lograrse mediante tratamiento ambulatorio, en el caso de fracturas más simples, o mediante intervención quirúrgica.

FRACTURA DEL TABIQUE NASAL

El tabique nasal forma la parte central y de soporte de la pirámide nasal. Está formado, en la parte posterior, por una parte ósea y, en la parte anterior, por una parte cartilaginosa.

La parte ósea está constituida por la lámina perpendicular del etmoides y del vómito, del hueso maxilar y del hueso palatino.

En la mayoría de los casos, este tipo de trauma está asociado con fracturas de los huesos nasales.

La sintomatología de la fractura del tabique nasal es la epistaxis y una dificultad respiratoria adquirida.

TUMORES

Los tumores de la pirámide nasal pueden ser benignos o malignos.

Los tumores benignos (nieve, quistes, papilomas, fibromas, queratosis, queratosis actínica, etc.) suelen requerir una cirugía plástica menor, lo que provoca pequeñas cicatrices a menudo poco visibles.

Las neoplasias malignas más frecuentes son los carcinomas de células basales (también conocidos como carcinomas de células basales), los carcinomas de células escamosas (carcinomas de células escamosas) y el melanoma.

Cuando aparecen formaciones nuevas y atípicas en la piel de la nariz, es aconsejable consultar a un especialista inmediatamente para evitar que la diseminación del tumor requiera cirugía reconstructiva, incluso las más complejas como la rotación de parches de tejido autólogo a realizar en una o más sesiones quirúrgicas, o el uso de técnicas microquirúrgicas.