Cirugía Funcional…ES PARA MÍ?

¿QUÉ ES LA CIRUGÍA FUNCIONAL DE LA NARIZ?

La cirugía funcional de la nariz incluye tres técnicas quirúrgicas diferentes en función del defecto a corregir: desviación del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes o pólipos nasales.

Antes de realizar una cirugía funcional de la nariz, es necesario someterse a un cuidadoso examen especializado con rinoscopio y fibras ópticas, para que el cirujano plástico pueda evaluar, además de la estética de la nariz, la posible presencia de posibles defectos anatómicos que puedan causar alteraciones en la función respiratoria.

La cirugía nasal funcional puede realizarse sola o en combinación con rinoplastia y profilaxis.

Para todos estos tipos de intervención es aconsejable esperar hasta el final del desarrollo de las estructuras óseas y cartilaginosas, que generalmente se produce alrededor de 15-16 años para las mujeres y 16-17 años para los hombres.

SETOPLASTIA

La septoplastia es una cirugía funcional de la nariz destinada a resolver problemas respiratorios mediante el reposicionamiento y la alineación del tabique desviado. Las desviaciones del tabique nasal son muy variadas en forma y dirección: pueden ser C, S o V-redicadas.

En la naturaleza no existe un tabique nasal perfectamente recto y cada tabique tiene una desviación pequeña o grande. A menudo la desviación se acompaña en el lado de su concavidad por una hipertrofia inferior o media de la turbina.

La desviación del tabique nasal también puede estar presente con una nariz estéticamente recta, pero con mayor frecuencia se asocia con una desviación de la pirámide nasal (escoliosis nasal). Las desviaciones pueden ser cartílago u osteocartílago.

Las desviaciones del cartílago afectan al cartílago cuadrangular (o cartílago del tabique nasal) y pueden consistir en uno:

  • dislocación del borde inferior del cartílago con estrechamiento de una de las fosas nasales;
  • dislocación condro-vomeral;
  • dislocación condro-etmoidal;
  • desviación superior del cartílago cuadrangular con escoliosis nasal.

Las desviaciones del osteocartílago afectan al vómero y a la lámina perpendicular del etmoide. Se trata de desviaciones más posteriores y sobre todo angulares.

La desviación del tabique nasal apenas está presente desde el nacimiento, suele aparecer con el paso de los años y se acentúa cuando se completa el desarrollo (16 ó 17 años).

Este defecto se ve favorecido por una respiración nasal prolongada (hipertrofia adenoidea) que provoca la formación de un paladar “ojival” que, debido a su conformación, impide el normal desarrollo vertical del tabique nasal con la consiguiente desviación a C, S o V.

Otras veces se adquiere la desviación, principalmente debido a traumatismos fuertes o como resultado de intervenciones quirúrgicas previas.

Los síntomas son principalmente obstrucción nasal, a veces sólo en un lado, con hipertrofia de los cornetes (especialmente en el caso de la rinitis vasomotora), pero también catarro de mucosa o catarro muco-purulento para infecciones catarrales faringo-largales o broncopulmonares.

Complicaciones como la tubaritis o la fiebre catarral ovina o la otitis purulenta tampoco son infrecuentes, al igual que la aparición de sinusitis aguda y crónica.

Además, los dolores de cabeza y la epistaxis son frecuentes.

El diagnóstico se realiza con una rinoscopia anterior o, en el caso de desviaciones óseas posteriores, con una radiografía simple del cráneo.

La terapia es quirúrgica: la intervención dura unos 20 minutos, se realiza bajo anestesia general y en régimen de hospital de día, y consiste en reposicionar y retirar las desviaciones del tabique nasal por técnica tradicional o endoscópica.

CIRUGÍA DE CORNETES

Los turbinados, cuatro a cada lado, son formaciones detectadas y estiradas de adelante hacia atrás, que esquemáticamente podemos considerar horizontales y paralelas al suelo de la nariz.

Están formados en parte por tejido óseo y en parte por tejido mucoso y su función principal es humidificar y calentar el aire antes de que llegue a la nasofaringe.

En el espacio inferior cada turbina es un metamorato que toma su nombre de la turbina que la domina.

El cartílago inferior, situado entre el turbinado inferior y el suelo de la fosa nasal, es la salida del canal lagrimal nasal.

El cierre de este orificio debido a la congestión de la membrana mucosa, por ejemplo un resfriado o hipertrofia de la turbina inferior, provoca una lagrimación profusa (epífora).

La carne media está por debajo de la turbina media y por encima de la turbina inferior.

Es la parte más importante de las fosas nasales porque en esta región los senos paranasales (maxilares y frontales) y las células etmoidales fluyen hacia afuera.

El cartílago superior se encuentra por encima del turbinazo medio en el que fluyen las células etmoidales posteriores y el seno esferoidal.

Las turbinas están formadas por un componente óseo que no cambia con el paso del tiempo y una membrana mucosa que puede aumentar de tamaño debido a inflamaciones agudas y crónicas, rinitis alérgica, menstruación, embarazo, estimulación emocional, etc…

Y que puede causar la llamada “hipertrofia de cornetes”.

Para evaluar la funcionalidad de los turbinados, además de la cuidadosa visita del especialista, también puede ser necesario evaluarlos mediante un examen muy sencillo llamado rinomanometría.

Este examen permite evaluar la cantidad y la resistencia al paso del aire a través de la fosa nasal.

Desde el punto de vista de la sintomatología, la hipertrofia de los cornetes determina: obstrucción nasal (que puede ser a veces de una fosa nasal, a veces de ambos fosas nasales), dificultad para respirar, epífora al cerrar el meato inferior, hiposmia (disminución de la percepción de los olores), dolor de cabeza al obstruir los senos paranasales por obstrucción del meato medio y superior, ronquidos, faringitis y otitis recurrente.

La técnica quirúrgica para reducir la hipertrofia en los cornetes es mucho menos invasiva que hace unos años.

La turbinectomía tradicional (extirpación completa de los cornetes, colocación de tampones, etc.) o la descongestión parcial de la submucosa son cada vez menos frecuentes.

A menudo, de hecho, la operación se realiza bajo anestesia local y en régimen de hospital de día, e implica el uso de nuevos métodos como el láser de CO2, el láser de Neodimio-Yag o la electrocirugía por radiofrecuencia o el “desbridador” más sencillo.

CIRUGÍA DE PÓLIPOS NASALES

Los pólipos nasales son formaciones pedunculadas, a menudo múltiples, a veces solitarias (pólipo antrocoanal).

La causa de la aparición de la poliposis nasal no está del todo clara y es probablemente multifactorial: se ha demostrado que algunos pólipos nasales son inmunes debido a la presencia de inmunoglobulinas de tipo E (IgE), mientras que otros están determinados por procesos inflamatorios crónicos.

El pulpo es una formación redondeada, pedunculada, de color amarillo o amarillo rosado, con una consistencia gelatinosa o elástica dura según el porcentaje de fibras de colágeno presentes.

Los pólipos pueden ser tan grandes que ocupan toda una fosa nasal y descienden a través de la coana hasta la nasofaringe, y por lo general son múltiples.

En algunos casos, el crecimiento de las masas pulpares puede llevar al crecimiento y deformación de la nariz externa (síndrome de Woakes).

La presencia de poliposis nasal también es frecuente durante la mucoviscidosis, una enfermedad que afecta a los niños y que se caracteriza principalmente por la alteración de todas las secreciones mucosas, el síndrome de Kartagener, el síndrome sinuoso-bronquial y el síndrome de Young.

La sintomatología subjetiva de la poliposis nasal está generalmente representada por una obstrucción nasal más o menos completa, por hiposmia y anosmia, dolor de cabeza, otitis y dificultad respiratoria debido al descenso de catarros desde la nariz hasta la faringe.

El diagnóstico se realiza mediante rinoscopia anterior y posterior, que pone de manifiesto la presencia de masas pulposas a través de las fosas nasales o en la nasofaringe.

Se puede requerir una radiografía del cráneo para detectar la presencia de pólipos en los senos paranasales.

En las formas leves, donde sólo están presentes unos pocos pólipos pequeños, la terapia es médica y está dirigida a tratar cualquier causa alérgica (antihistamínicos, cortisona, etc.).

La terapia es quirúrgica en la mayoría de los casos, ya que el paciente suele acudir al especialista cuando la obstrucción nasal está muy avanzada.

La operación dura aproximadamente una hora, se realiza bajo anestesia general, en un hospital u hospital de día, y consiste en la extirpación de pólipos nasales y el vaciado de las células etmoidales y de los senos paranasales enfermos.

Las recurrencias también pueden ocurrir cuando la cirugía se ha realizado correctamente.